Pequeños gestos que despiertan la energía
- Josan el alquimista de la noche
- 3 ene
- 1 Min. de lectura
Cuando algo dentro vuelve a encenderse
Hay momentos en los que no necesitas cambiar nada importante. Solo recordar.
Recordar cómo se siente cuando algo te ilusiona, cuando el cuerpo se expande un poco más, cuando la respiración se vuelve ligera sin saber muy bien por qué.
La energía no siempre llega con grandes acontecimientos. A veces aparece en forma de gesto pequeño: una sonrisa espontánea, una idea que te cruza, una sensación de “sí” interior.
Quizá en otros momentos de tu vida sabías conectar mejor con esa chispa. No porque todo fuera perfecto, sino porque te permitías disfrutar sin culpa.
Con el tiempo, muchas personas aprenden a contenerse. A no ilusionarse demasiado. A no esperar mucho.
Pero la energía vital no desaparece. Solo se queda a la espera de ser invitada de nuevo.
Cuando eliges conscientemente algo que te hace bien —aunque sea sencillo—le estás diciendo a tu interior que todavía hay espacio para lo nuevo.
Hoy no hace falta forzar la alegría. Basta con abrir una rendija.
Obsérvate. Y pregúntate con suavidad:
¿Qué pequeño gesto podría devolverme hoy una sensación de vida?
A veces, eso es todo lo que hace falta para empezar a moverse en otra dirección.




Comentarios