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El cuerpo también empieza el año

Cuando la energía no acompaña


El primer viernes del año suele traer una sensación extraña. El calendario avanza, pero el cuerpo no siempre va al mismo ritmo.


Puede que notes falta de energía, poca motivación, o una necesidad difícil de explicar, de bajar el ritmo justo cuando “deberías” retomarlo todo.

No es pereza. Es integración.


Durante las últimas semanas has sostenido cambios, cierres, expectativas, encuentros y silencios. Aunque no lo parezca, el cuerpo lo ha registrado todo.


El inicio del año no solo ocurre en la mente. Ocurre también en los músculos, en la respiración, en el sistema nervioso.


Cuando no se le da espacio a este proceso, aparecen el agotamiento sin causa clara, la desconexión o la sensación de ir forzado.


Escuchar el cuerpo no es rendirse. Es ajustar.

Hay una sabiduría profunda en permitirte empezar sin prisa. En reconocer que no todo tiene que estar claro aún.


El cuerpo no necesita planes. Necesita coherencia emocional.

Hoy no te exijas volver a ser productivo. Obsérvate.


Tal vez lo único que necesitas para empezar bien el año es permitirte habitarlo primero.

Respira. Y pregúntate con honestidad:


¿Qué me está pidiendo hoy mi cuerpo para acompañar este nuevo ciclo?


Cuando escuchas al cuerpo, la energía encuentra su lugar. Y el camino se vuelve más amable.

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