top of page

Las hermanas Fox y Los Golpes que marcaron la Historia del Espiritismo

13 oct
4 min de lectura
«Recreación ilustrada de las hermanas Margaret y Kate Fox en una casa de Hydesville».
«Recreación ilustrada de las hermanas Margaret y Kate Fox en una casa de Hydesville».

13 de octubre · Personajes del misterio Por ERGON

En una casa de Hydesville, en el estado de Nueva York, unos golpes se convirtieron en el centro de una historia que llegaría mucho más lejos que sus paredes. Era marzo de 1848. Kate y Margaret Fox afirmaban que aquellos sonidos respondían a preguntas y procedían de un espíritu. Lo que comenzó como un episodio doméstico terminó contribuyendo al nacimiento del espiritismo moderno.[1]

Hoy sus nombres siguen apareciendo cuando se habla de mediumnidad. Su historia también obliga a detenerse en el engaño, la confianza y la responsabilidad de quienes aseguran transmitir mensajes de los fallecidos. Para conocerla hay que seguir el recorrido completo: las primeras manifestaciones, la fama, la confesión y la posterior retractación.

Cuando los sonidos se interpretaron como respuestas

Los relatos de Hydesville describían golpes en la casa que parecían contestar a peticiones y preguntas. La familia y algunos vecinos los interpretaron como una comunicación inteligente. A partir de esos sonidos se elaboró la historia de un vendedor ambulante supuestamente asesinado en aquella vivienda.[1]

Conviene distinguir lo que se contaba de lo que quedó demostrado. Que hubiera personas convencidas de escuchar respuestas no establece que su origen fuera un fallecido. El relato del vendedor formó parte de la interpretación del fenómeno; no constituye por sí mismo una prueba de comunicación espiritual.

Tampoco las hermanas inventaron la creencia en una vida después de la muerte. Su importancia histórica está en haber dado un gran impulso público a una forma de buscar contacto con los difuntos que encontró numerosos seguidores.

De una casa a las salas públicas

Aunque la lámina presenta a Kate y Margaret, en esta historia hubo una tercera hermana: Leah, mayor que ellas, que desempeñó un papel relevante en la organización y difusión de las sesiones. Rochester se convirtió en un lugar clave para su proyección.[2]

En noviembre de 1849 se celebraron demostraciones públicas en el Corinthian Hall. Después llegaron nuevas sesiones, noticias en la prensa y un público cada vez más amplio. Los sonidos dejaron de ser una curiosidad local para convertirse en parte de una actividad profesional.[2]

El movimiento se extendió por Estados Unidos y Europa. Entre quienes asistían había creyentes, curiosos y personas que querían comprobar lo que ocurría. También había quienes buscaban consuelo tras una pérdida. La promesa de volver a comunicarse con alguien amado tenía una fuerza emocional que ayudó a sostener el interés por estas prácticas.[2]

Comprender esa necesidad humana no exige aceptar como verdadero cada mensaje. Permite reconocer que detrás de una sesión podía haber mucho más que curiosidad: dolor, esperanza y preguntas difíciles de resolver.

Las dudas aparecieron desde el principio

Las manifestaciones provocaron investigaciones y críticas. Algunos comités no consiguieron identificar cómo se producían los sonidos. Otros propusieron explicaciones físicas.

En 1851, tres profesores de medicina de Buffalo examinaron a las hermanas y comunicaron que los golpes desaparecían bajo determinadas condiciones de control, como sujetar sus rodillas o colocar almohadillas bajo los pies. Concluyeron que los sonidos tenían un origen corporal.[3]

Que una investigación no descubra un mecanismo de engaño no demuestra automáticamente una causa sobrenatural. Del mismo modo, los testimonios deben valorarse atendiendo a cómo se obtuvo la información y qué posibilidades se comprobaron. Esta diferencia resulta esencial cuando un relato extraordinario despierta una reacción emocional intensa.

La confesión de Margaret y su retractación

El 21 de octubre de 1888, Margaret compareció ante el público en la Academy of Music de Nueva York. Declaró que los golpes habían sido un engaño y explicó que podían producirlos mediante movimientos y chasquidos de las articulaciones de los pies. También realizó una demostración pública de ese procedimiento.[2][3]

La confesión afectaba al núcleo de la historia que había hecho famosas a las hermanas. No era una acusación externa: una de sus protagonistas reconocía haber participado en la fabricación de las manifestaciones.

En 1889, Margaret se retractó y sostuvo que había confesado bajo presión.[3] Esa segunda declaración también pertenece a la historia, pero no borra la primera ni la demostración de que podían generarse sonidos por medios físicos. Sus versiones contradictorias deben leerse junto con las investigaciones previas, sin convertir la retractación en una prueba de autenticidad.

Una historia que pide honestidad

Desde By Ninniane, proponemos acercarnos a las hermanas Fox con respeto por la historia y por las personas que buscan orientación espiritual. Su influencia está documentada; atribuir sus golpes a espíritus es una afirmación que no quedó demostrada.

Nuestra reflexión nace de esa diferencia. Cuando alguien confía en nosotros, especialmente desde el duelo, necesita poder distinguir una percepción, una interpretación y un dato comprobado. Necesita espacio para preguntar y libertad para disentir.

Las hermanas Fox dejaron una huella decisiva en el espiritismo moderno. Su recorrido también nos recuerda el valor de reconocer lo que no sabemos. En cualquier búsqueda espiritual, decir «no puedo confirmarlo» puede ser una forma profunda de cuidar a quien escucha.

 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación*
bottom of page