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La noche en la que aún se puede pedir

Cuando el deseo nace del corazón


Hay noches que conservan algo especial, aunque el tiempo pase. La Noche de Reyes es una de ellas.

No importa la edad. Algo en el interior recuerda.

Quizá recuerdes cuando pedías sin dudar, cuando el deseo era limpio, cuando creer no daba vergüenza.

Con los años, muchos aprendemos a pedir menos. A conformarnos. A no esperar demasiado.

No porque no queramos… sino porque aprendimos a protegernos de la decepción.

Esta noche no habla de regalos. Habla de permiso.

Permiso para volver a desear sin ironía. Para escuchar lo que el corazón pide cuando nadie lo juzga.

A veces creemos que ya no sabemos pedir. Pero el deseo no desaparece. Se esconde en el cuerpo, en las emociones, en los silencios largos.

Esta noche es un umbral suave. Un espacio donde no hace falta saber cómo ni cuándo. Solo qué.

No se trata de pedir más. Se trata de pedir con verdad.

Tal vez hoy no desees cosas. Tal vez desees estados: paz, claridad, fuerza, compañía, sentido.

Eso también cuenta. Eso también merece ser escuchado.

Antes de dormir, tómate un momento. Respira. Y pregúntate sin exigencia:


¿Qué deseo profundo he dejado de escuchar en mí?


A veces, el acto más mágico es permitirte volver a pedir.

 
 
 

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