El lobo y el cierre de ciclo
- Josan el alquimista de la noche
- 31 dic 2025
- 1 Min. de lectura
El último día del año no siempre se vive con alegría. Para muchas personas es un día silencioso por dentro, aunque por fuera haya ruido.
Es un momento de balance inevitable. De mirar lo que fue… y reconocer lo que ya no puede seguir siendo igual.
El lobo aparece en los finales de ciclo. No como símbolo de soledad, sino como guardián del tránsito.
Es el animal que camina entre dos mundos:el de lo que se deja atrás y el de lo que aún no tiene forma.
Quizá hoy sientas una mezcla extraña de emociones. Gratitud por lo aprendido. Cansancio por lo sostenido. Y una pregunta interna que no termina de formularse.
El lobo representa la identidad profunda. Aquella que permanece incluso cuando todo cambia.
A lo largo del año, te has adaptado, has cedido, has aprendido a protegerte. Y en ese proceso, puede que te hayas alejado un poco de tu propia manada… o incluso de ti.
Este día no viene a pedirte decisiones. Viene a invitarte a reconocer quién eres ahora.
El lobo no corre hacia el futuro. Primero se detiene, observa, escucha.
Porque solo quien sabe de dónde viene puede elegir hacia dónde va.
Hoy no hace falta celebrar ni cerrar nada a la fuerza. Basta con un acto interno de honestidad.
Respira. Y pregúntate con calma:
¿Qué partes de mí ya cumplieron su ciclo, y cuáles necesitan acompañarme al nuevo año?
Cuando reconoces tu esencia, el camino se aclara. Y el tránsito deja de dar miedo.




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